USOS DE LA HARINA DE COCO

La harina de coco se fabrica desde la pulpa del coco natural de una forma muy tradicional.
Primero se consigue la leche de coco, se aparta la pulpa y se deja secar.
Cuando has eliminado toda la humedad de la pulpa de la leche de coco, la pasta resultante es molida hasta lograr una harina muy fina, muy similar a otras como la harina de trigo, la harina de centeno o la harina de espelta, aunque con las propiedades, aroma y sabor que el coco.
Este proceso de obtención de la leche de coco y de la harina de coco se puede hacer en casa, aunque muchas personas eligen comprar la harina de coco ya preparada para ahorrar más tiempo.

La harina de coco es una harina muy apreciada en el mundo de la repostería gracias a su sabor dulce. También es muy valorada en muchas dietas, especialmente las dietas paleo que buscan una alimentación similar a nuestros antepasados; y las dietas de las personas celíacas, ya que la harina de coco no contiene gluten.

La harina de coco es una gran fuente de proteína, de hecho posee cinco gramos de proteína por cada dos cucharadas. También tiene grandes cantidades de grasa y de fibra, así que parece ideal para llevar a cabo las recetas de las personas que han eliminado o reducido los cereales de su alimentación para perder peso y buscan entrar en estado de cetosis, ya que apenas contiene hidratos de carbono. Las personas que siguen una dieta cetogénica suelen usar harina de almendra, pero de un tiempo a esta parte muchas de ellas eligen la harina de coco, ya que no causa tantas alergias ni intolerancias alimenticias como las harinas basadas en frutos secos.
También es una fuente de ácido láurico, que ayuda al sistema inmunológico, y de manganeso. Recuerda comprar harina de coco en su versión ecológica para evitar pesticidas.

A la hora de cocinar, la harina de coco es muy saciante, se mantiene estable durante las cocciones y es el sustituto perfecto para tus platos con harinas. ¿Cuál será tu primera receta con harina de coco?